Queríamos una pizarra que estuviera a la altura del banquillo de balonmano: que se leyera de un vistazo en un tiempo muerto, que aguantara una temporada de pabellones y desplazamientos, y que llevara con orgullo el escudo del club.
Por eso elegimos composite y aluminio de alta calidad, con superficie de polyester brillante que permite escribir y borrar sin dejar rastro, temporada tras temporada. Impresión CMYK profesional para que los colores sean vibrantes y resistan el uso intensivo. Cantonadas redondeadas para que sea cómoda al transportarla y al usarla.
Y personalización total: colores, textos, logo del club... Cada pizarra es única. Como cada entrenador.
Cada pizarra se fabrica una a una en nuestro taller del Maresme, a pocos kilómetros de Barcelona. Y nuestro equipo creativo revisa cada diseño antes de producir.